Es febrero, y hay tormenta.
No son 40 días de lluvia, ya está lluvia se llama eternidad.
Ese empeño de mantener cerrada la puerta y los demonios que tras ella se encierran, tienes miedo o quizá una sobredosis de orgullo, ponele cualquier nombre al candado de tu puerta.
Pero por la pared se filtra lo que allí se guarda, de alguna forma esos demonios tienen que salir.
Te quedás en silencio, un terco silencio, un silencio que incrementa la tormenta, un silencio que acrecienta a los demonios.
Mantené esa puerta cerrada, por miedo, por orgullo o por cobardía. Y un día que llamés a la puerta, aquellos demonios morirán a manos del silencio y no habrá ni una sola de tus palabras capaz de resucitarlos.
Un blog donde un día puedo escribir algo de mi inspiración (aunque no sean joyas literarias), reflexionar sobre algo o extraer de una imagen algo más que lo que se ve. Algo así como una charla con amigos y amigas, donde cualquier cosa puede surgir.
domingo, 21 de febrero de 2016
Silencios
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