domingo, 21 de febrero de 2016

Silencios

Es febrero, y hay tormenta.
No son 40 días de lluvia, ya está lluvia se llama eternidad.
Ese empeño de mantener cerrada la puerta y los demonios que tras ella se encierran, tienes miedo o quizá una sobredosis de orgullo, ponele cualquier nombre al candado de tu puerta.
Pero por la pared se filtra lo que allí se guarda, de alguna forma esos demonios tienen que salir.
Te quedás en silencio, un terco silencio, un silencio que incrementa la tormenta, un silencio que acrecienta a los demonios.
Mantené esa puerta cerrada, por miedo, por orgullo o por cobardía. Y un día que llamés a la puerta, aquellos demonios morirán a manos del silencio y no habrá ni una sola de tus palabras capaz de resucitarlos.

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